lunes, 23 de octubre de 2006

Lluvia de estrellas.

Número 27 no apareció. Ni siquiera número 26... Una verdadera lástima, porq tenía realmente muchas ganas de conocerla. Pero no importó. Número 23 realmente me sorprendió. Su fulgor, velocidad, presencia y su vida ante mis ojos me deslumbró y eso me bastó. Aunq admito intenté, por demás, llegar a ver a número 26.

La intemperie y la situación me hicieron recordar. Q pasó número 7? Por q me fallaste? Habías empezado tan bien; caíste, si, pero remontaste. Aunq solo para volver a caer...

Pero no te lo reprocho, 7. Gracias por haberme enseñado tanto, sin siquiera haber tenido la mas mínima intención.

Gracias por fallar.

La noche q te conocí, 7, conocí algo q jamás pensé conocer. Y vos, me diste la posibilidad de afianzarlo a mí, de tenerlo. Y si, lo tuve. ¡Cuánto lo tuve! ¡Cuánto lo contuve! ¡Cuánto lo necesite, y cuánto lo desee!

Y se fue, y volvió; volvió a irse y a regresó nuevamente. Siempre gracias a tu magia de concederme lo q necesité. ¿O quizá fue simple suerte?

Me gusta pensar q no, me gusta pensar q me lo entregaste, me gusta pensar…

Pero, el niño q llevo dentro me hizo cambiar de parecer. Ya no lo quiero. Lo necesito, si. No… Necesito lo q número 7 me dio. Pero sobre todas las cosas, necesito ser yo quien lo consiga.

Y ahora, quiero q seas vos, pequeño infante con alas reprimido en el cuerpo de un adulto.

No necesito de número 27. No. Ya no. Necesito hacer lo q a ella le hubiera pedido.

Número 27, hazme feliz sin miedo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario