Y el Todo les dió una señal; aquí, la inocencia concebirá y dará a luz a un niño, a quien llamarán Emmanuel.
Deberá comer mantequilla y miel para saber desechar lo malo y elegir lo bueno.
Porque antes de que el niño sepa escapar del mal y elegir el bien, la tierra a la que vos aborrecés será abandonada por sus reyes.
Llegará un día en que cada hombre alimente una vaca y dos ovejas; por la abundancia de leche que darán, comerá mantequilla: de mantequilla y miel comerán todos los que viven en su tierra.
Y acontecerá en cualquier lugar, donde hayan mil vides de mil piezas de plata e incluso donde sólo haya aridez.
Con flechas y con arcos los hombres llegarán hasta allí, porque toda la tierra será espinos y cardos.
Y en todos los montes que se cavaban con azada, no entrará allí el temor de zarzas y espinas: Serán para el envío de pasto de bueyes y para la crianza de ganado.
