sábado, 19 de junio de 2010

La mala educación.

Si, aman a la madre patria, y no es España. La aman porque los demás la odian y los demás los odian a ellos. Es la venganza con toques de sutileza falsa e ignorancia relativa al sentido común. Si, visten sus colores más no saben cuan quieran las razones.
Desvirtúan formas sociales creadas con el tiempo, creadas con racionalismo y las tildan de retrogradas, obsoletas y hasta discriminatorias; nunca aceptarían que son la minoría, nunca entenderían que no tienen derecho a exigir instantáneamente lo que dicen les corresponde. No tienen derechos y son nuevos y los quieren ya.
Han aprendido a nunca ponerse en el lugar del otro, porque los odian en respuesta a las diferencias que entre ellos encuentran. Si bien sabemos, más no saben, que la sociedad comete el error de tener su mente cerrada al tener una pedagogía poco sustentada, ellos se muestran de "mente abierta" y eliminan la solidez de sus decisiones y la claridad de sus actos. Ambos están equivocados. La mayoría cedería y cederá, la minoría no. Son presos de su propio eslogan, son resentidos de la exclusividad en la que se han o los han colocado. La aman, no la pueden dejar, no quieren dejarla.
Dicen querer crear un mundo mejor pero no aceptan el mundo que tienen. No quieren mejorarlo, quieren cambiarlo. Quieren eliminar rastro de lo ya creado e imponer su estilo de vida. No aceptan las diferencias, temen a la palabra discriminar aun cuando solo se trata de un verbo; aun cuando se trata de un verbo positivo.
Sueñan de día en que las noches sean más largas. Eliminaron por completo el concepto de familia, aun cuando pueden formarla. El mercado se ha interesado específicamente en ellos debido a su egoísmo. Un egoísmo inculcado por su misma ideología.
No conocen el equilibrio, no conocen las permisiones ni los tiempos. No se aceptarán hasta que no necesiten hacerlo.
Utilizan la promiscuidad como bandera, y a sólo fin de enfrentarse a lo que llaman tradicionalidad burguesa. Viven una vida de despilfarro y no aceptarán que vos no lo hagas.
No aceptarán jamás la ley natural. No aceptarán jamás que van en contra de la continuidad de la especie siquiera. No harán nada más que enojarse al leer esto e intentarán tildar al escritor de facista, nazista o todas esas palabras terminadas en sufijos de oficio que ni conocen ni quieren comprender.
Si son cristianos, culparán a la Iglesia y no a su religión. Si son judíos, culparan a la sociedad y no a su religión. Si son ateos, culparán a las demás religiones y las marcaran de cerradas. Jamás se verán desde otro punto de vista mas allá del que tienen: son su propio dios y tienen poder ilimitado sobre el conocimiento y las libertades del ser humano.
En resúmen, son una minoría exigiendo lo que les corresponde pero sin pedir permiso, sin educación, sin aceptar que no son más que una nueva raza que pretende imponerse en lugar de aceptarse mutuamente.